El Real Madrid gana por 3-2 al Villarreal y aumenta a nueve puntos la distancia con el segundo clasificado. Robinho con dos tantos y Sneijder fueron los goleadores de un partido eléctrico que pudo caer para cualquier lado. Los dos equipos ofrecieron un gran espectáculo y los blancos demostraron que pueden jugar mejor de lo que lo hacen a veces.
De tanto en tanto el Real Madrid nos deja algunas perlas en forma de partidos buenos y bonitos para los espectadores. El escenario acompañaba y el rival era de peso. Por eso los blancos salieron en tromba y entonados, sabedores del tropiezo azulgrana, a por la victoria. Sin tiempo para casi nada Robinho aprovechaba un escepcional pase de Guti para batir a Diego López. El '14 salía con las luces encendidas y por eso el brasileño le limpió las botas.

El golpe fue duro, pero los castellonenses no se amedrentaron y Rossi empató al cuarto de hora. Ese gol quebraba la posibilidad de que Casillas batiera el récord de imbatibilidad que comparten Buyo y Cañizares (710 minutos sin encajar gol). El mostoleño ha completado 575 minutos así que tendrá que volverlo a intentar. Tras el empate, los hombres de Pellegrini cogieron los mandos de encuentro teniendo alguna ocasión para adelantarse en el marcador.
Guti y Robinho aglutinaban todo el peligro por parte de los blancos, que tenían a Raúl y a Van Nistelrooy como puntas de lanza. El holandés reclamó penalti en un contacto que hubo dentro del área justo cuando iba a rematar de cabeza. Solo él sabe con que intensidad le empujaron y si fue la necesaria para desequilibrarle.
En la segunda mitad los blancos salieron con la caraja y eso dio alas a Rossi y Nihat. Los dos puntas del conjunto amarillo no aprovecharon un par de ocasiones que hubieran complicado las cosas a los blancos, que poco a poco iban cogiéndole el aire a la segunda parte. Un Gago inmenso secundaba a Guti, encendido y con el periscopio abierto buscando (y logrando) el pase imposible.

El Madrid se volvió adelantar en el marcador gracias a un tanto de Robinho. Sergio Ramos salió como una bala al contragolpe, que era de tres para tres. una vez en la frontal le cedió el balón a Raúl, que estrelló su disparo en Cygan pero pudo coger el rebote y centrar. Ese centro iba a ser rematado por Sergio Ramos, pero el de Camas de cayó y el balón siguió su trayectoria hasta que llegó a Guti. El de Torrejón estaba completamente solo, pero tiro al muñeco. El rebote favoreció a Robinho, quien peleó con dos defensas, los burló y ajustó la pelota al palo largo. A la tercera fue la vencida.

Ese tanto no hizo rendirse al submarino amarillo, que siguió en busca del tanto el empate y cortando las acometidas blancas. Al final, consiguieron su premio a falta de 15 minutos para el final. Capdevila aprovechó un córner muy mal defendido por los blancos para empatar el encuentro, pero un minuto después fue Sneijder (recién entrado en el campo) quien marcaba. Robinho, que estuvo en todas, sacó rápido de banda para Gago que puso un pase por arriba a Sneijder, que la empaló tal y como venía ante la salida de Diego López. Cygan se quejaba de una posible falta de Raúl en la jugada anterior, la que supuso el fuera de banda.

Al final hubieron nervios y tensión, pero la victoria no se escapó. El Bernabéu es un fortín y esa es la mejor arma para seguir al frente de la clasificación. Nueve puntos es una ventaja muy importe, pero no es definitiva.