El modesto Alcorcón dio un repaso en todos los aspectos al Real Madrid. La escandalosa goleada, 4-0, puede ser la sentencia a un Pellegrini que ya venía tocado. El juego de los blancos brilló por su ausencia y la imagen mostrada fue penosa. En dos semanas se disputará el partido de vuelta en el que los madridistas deberán recurrir a una de sus épicas remontadas sino quieren caer eliminados, por segundo año consecutivo, a las primeras de cambio ante un Segunda B.

Simplemente lamentable. Así fue la imagen y el comportamiento mostrado por el equipo ayer en Alcorcón. En el fútbol, como en cualquier deporte, se puede ganar o perder, pero siempre se debe intentar dejar la mejor imagen posible. Lo peor no fue la goleada, sino que en ningún momento dio la sensación de que el equipo pudiera reaccionar. Cada gol local hizo crecer los nervios y la ansiedad de unos jugadores que acabaron desquiciados. Mención a parte merece la actitud de Guti, impropia de un profesional y menos del Real Madrid. La sanción que le va a caer ya puede ser ejemplar porque su comportamiento fue lamentable.
Los jugadores del Alcorcón demostraron que en el fútbol moderno sino corres estás muerto. Las ganas, el hambre, la garra, el coraje y la calidad, todo eso, ayer lo tuvo el conjunto del sur de la capital. El equipo blanco careció de espíritu, de orgullo, de vergüenza alguna. Incapaces de luchar por un escudo histórico que no mereció el maltrato recibido ayer.

No sé que pasará en dos semanas en el Bernabéu, pero pase lo que pase, al Alcorcón que le quiten lo 'bailao'. Dieron una lección de como jugar al fútbol. Igual Florentino debe buscar la excelencia por esos barrios. Y el sábado llega el Getafe, otro equipo del sur de Madrid al que le gusta acomplejar a su vecino rico.















