El Real Madrid da un puñetazo en la mesa gracias a su victoria por 0-1 en el Camp Nou. El equipo blanco tiene siete puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el Barcelona, y a falta de dos jornadas es ya campeón de invierno. El gol de Baptista hizo justicia con lo visto sobre el terreno de juego.

La confianza del Madrid tumbó a la necesidad del Barcelona en su propio estadio. Fue un partido con mucha tensión y nervios. Los primeros minutos fueron de tanteo, estudiando el terreno y el rival. Pero pronto el Madrid empezó ejercer su dominio psicológico sobre los azulgranas. Ellos tenían mayor posesión de balón pero era un sobo de pelota que no inquietaba ni generaba problemas para la zaga blanca. Schuster le ganó la partida táctica a Rijkaard. La defensa madridista anuló totalmente el ataque culé, tanto fue así que en la primera mitad sólo chutaron una vez entre palos. Un grandísimo Pepe (al final saldrá barato) y un muy seguro Cannavaro impidieron que Eto'o tocase un balón en condiciones. Sergio Ramos desquició a un pobrísimo Ronaldinho y el dúo Diarrá-Baptista superaba a Xavi y Trouré Yaya. El duelo entre la defensa azulgrana y la delantera capitalina fue igualmente desigual. Robinho desnudó una y otra vez a Puyol y Van Nistelrooy trajo de cabeza a toda la zaga.
El gol de Baptista a los 36 minutos hacía justicia a lo que se estaba viendo sobre el terreno de juego. El tanto fue de una bestial, hecho con pinceladas de arte. Raúl se la dio con la cabeza a Baptista que sin dejarla botar se la puso a Van Nistelrooy que, otra vez sin dejarla botar, le tiró la pared a la bestia. El brasileño dejó atrás a Márquez y batió con el exterior del pie a Valdés. El tanto hundió aún más a un Barça que navegaba sin brújula. Los azulgranas notaron en exceso la baja de su mejor jugador, Messi. Con el argentino la película hubiera sido distinta pero una inoportuna lesión le dejó fuera del choque.

La segunda mitad sirvió para ver que el Barça no tenía capacidad de respuesta. Ni siquiera pudieron intentarlo apelando a la heroica. Además, Rijkaard tardó demasiado a dar entrada a los hombres, o mejor dicho niños, que podrían haber cambiado el destino: Giovani y Bojan. Cuando salieron no pudieron cambiar nada, pero dieron señales de que en futuros clásicos serán ellos los protagonistas.
A falta de 15 minutos Schuster dio entrada a Gago para calmar el balón. El marcador era justo porque el Madrid no supo matar a la contra. Oportunidades hubo ya que Robinho y Van Nistelrooy estaban muy enchufados al partido, pero no acerarton en la finalización.
Récords
Hacía 22 meses (34 partidos) que los azulgranas no perdían en su estadio (1-3 Atlético de Madrid). Es más, los blancos dejaron a cero su portería, algo que no pasaba desde el uno de marzo de 2005 (casi 33 meses) cuando Kameni y su Espanyol empataron sin goles en Can Barça.
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